Muchos son los que han escrito, hablado y cantado, sobre un país que desde los montes mágicos de Anleo hasta los monumentales Picos de Europa, y desde el escabroso Cabo de Peñas hasta el enredado y empinado Pajares, han demostrado tener las suficientes características para poder describirlas y ensalzarlas de tal forma que han llegado intactas a través de múltiples estilos por todo el planeta.Los que habéis tenido la gran suerte de poder disfrutar de las cualidades y ventajas que ofrece ese paraíso natural siendo protagonistas y actores en cada momento de todo lo que ocurre día a día en ese majestuoso escenario, tenéis que pensar en aquellos que no hemos tenido esa oportunidad, e inmersos en sueños, proposiciones y planes de futuro anhelamos volver a nuestras raíces.
No es fácil regresar, después de tantos años, con las suficientes fuerzas capaces de ofrecer una aportación más para que Asturias siga el rumbo que se merece, pero si dar apoyos con ganas, y de eso se trata, nosotros los emigrantes seremos los primeros.
Siempre hemos tenido recursos naturales suficientes para que el principado fuera capaz de sobrevivir en ese aislamiento que tanto nos penalizó, pero nuestra falta de infraestructura transformadora y nuestro propio orgullo impulsado por los que se creen los salvadores de nuestra tierra ha conllevado que vivamos de aportaciones que sin ninguna duda pronto se acabarán. ¿Qué pasará después?, nos lamentaremos todos llorando con la vista puesta en las estadísticas.
Tendremos el suficiente valor para decirles a la cara a nuestros hijos y nietos que no pueden ser ingenieros, ni químicos, ni tampoco médicos, ni siquiera electrónicos, mecánicos, pescadores, transportistas o mineros, porque en nuestro país trabajan en exclusiva cuatro guías turísticos que solo saben recitar como un loro las originales pinturas de la cueva de Tito Bustillo, o esperar que los admitan en la cantera del Sporting para ver si llegan algún día a ser como el brujo Quini.
No seamos ingenuos, transmitir pasión Astur no se trata de engañar con frases bonitas, fotos espectaculares y expresar en cantares sentimentales los encantos de nuestra tierra, sino ofrecer a los propios asturianos y a todos aquellos afines con nuestras costumbres apetitosas, inversiones seguras y capaces de garantizar la continuidad y el futuro de los que sois actualmente el potencial humano de la región, el de vuestros hijos y el regreso al hogar de todos aquellos que tuvimos que buscar el pan en otros lugares y continentes.
Tenemos que cambiar sin más pérdida de tiempo el chip que siempre nos ha mantenido como al más tozudo capricho aldeano, el horizonte está en aprender del mejor y nosotros siempre hemos sido emprendedores.
Tenemos que abandonar de una vez la cola del pelotón y subir a los primeros puestos por muy penoso que nos parezca el Angliru. Estamos en el punto de salida, y solo nos falta la red estructural para alcanzar entre todos un gran reto y hacer de Asturias la mejor comunidad Europea.
Los jóvenes están suficientemente preparados, los mayores tienen experiencia y los recursos no faltan. Abrir las puertas de par en par, nuestras montañas ya no son un impedimento, y nuestra acogedora personalidad es un buen señuelo.
Asturias, además de un paraíso natural se merece un potencial industrial de futuro sin que ello conlleve un impacto ambiental en su maravilloso paisaje.
Saludos.
Miguel Sánchez del Río González-Anleo