Las épocas pasadas es mejor olvidarlas, pues están llenas de huellas de acciones mal aplicadas en una villa que no se merecía tanta imprudencia y desajuste provocando una injusticia tan desorbitada.
En una pequeña villa abrazada por una hermosa ría y amurallada por causa de las múltiples invasiones de enemigos que envidiaban su prosperidad y convivencia, la abrimos al resto de España, con el orgullo de ser imitados. ¿Pero qué paso?. Esa apertura solo nos trajo acabar con nuestro potencial industrial sostenible, la pesca, la agricultura, los efectos navales, los astilleros, las conserveras, etc. Pero en poco tiempo y sin darnos cuenta, todo fue destruido y sustituido por empresas contaminantes destinadas a ganancias particulares y estatales de gran alcance.
¿Qué ganó Avilés con todas esas inversiones no planificadas?. En primer lugar una contaminación incontrolada de su ría y de la villa entera. Las casas limpias se convirtieron en color negro; el medio ambiente era insoportable y empezaron a brotar enfermedades incurables. Lo único que ganamos fue un fuerte aumento de la población de emigrantes de varias comunidades que, enseguida se adaptaron a nuestra cultura. La falta de una correcta planificación en nuevos barrios y ampliación de la villa ha supuesto una nueva remodelación y gastos continuos en habitabilidad de viviendas maltratadas por la contaminación.
¿Sabemos lo que queremos ahora?. Yo creo que no, nadie se pone de acuerdo para trazar un plan estratégico capaz de discernir que nos interesa en estos momentos. ¿Cultura?, ¿Turismo?, ¿Industria sostenible?, ¿Astilleros?. Tenemos gran espacio para construir verdaderas industrias productivas sostenibles capaces de adsorber nuestra demanda de empleo y no imponer una tasa turística que no sirve para nada. Lo primero es la cultura para nuestros hijos y nietos, con la seguridad de tener un trabajo fijo y estable. El turismo vendrá si somos capaces de restablecer y renovar nuestra villa y nuestro paisaje. No quiero olvidar nuestra gastronomía, pues sacamos pecho por nuestro tradicional "mantecado y nuestra longaniza", y lo demás qué. Hay comercios cerrados en todas las calles por falta de marketing de un Ayuntamiento inexistente, que solo le importa salir en las noticias y medios de comunicación, pero no dan la cara por un futuro de Avilés digno, prospero y con ideas propias de mejora continua para todos los ciudadanos.
En los premios "Princesa de Asturias", aparte de pueblo ejemplar, debería existir una categoría propia del principado que interviniese la Mejora Continua de los que iniciaron proyectos para mejorar las deficiencias de las ciudades que no avanzan, y que incluso van marcha atrás como el cangrejo.
Saludos
José Miguel Sánchez del Río González-Anleo


