En los ríos de Asturias siempre hemos sido beneficiarios de esta especie que ha sido mermada con el paso de los años. Recuerdo escritos del Marqués de Pidal, el cual comentaba multitud de huelgas de sus empleados por facilitarles durante mucho tiempo el salmón como alimento continuo en sus comidas. Eso quiere decir que en el siglo XIX, había abundancia en los ríos de Asturias de tal exquisito pez.
Casi todos los ríos disponían de los medios necesarios para que tales peces tuvieran acceso a poder alcanzar sus zonas de desove y poder alcanzar su ciclo de supervivencia. Una vez realizada su objetividad, siempre volvían a su lugar de nacimiento y en función de su edad al final de su vida.
Tanto en Asturias como en Cantabria, los ríos disponen de escalas para facilitar a los salmones a llegar a su destino y poder desovar. incluso en Cantabria, existe dos ascensores que facilitan su subida de forma mecánica.
Su carne tan apreciada y valorada por sus nutrientes, ha provocado un consumo excesivo en la población, la cual como todas las demás especies son cultivadas en piscifactorías y vendidas en cualquier supermercado de la ciudad. Desde luego su sabor y consistencia es muy diferente a los salmones salvajes, los cuales escasean y su precio se dispara a la hora de su compra. Respecto a las piscifactorias son criados con pienso y en las ultimas semanas les facilitan harina de pescado para mantener un equilibrio de su sabor. Para mantener su rendimiento, son vacunados para evitar muertes imprevistas y muertos para el consumo en agua helada.
Es muy curioso que durante el siglo XX, se le denominaba "Campanu" pues su primer avistamiento de la temporada de mayo, producía el toque de las campanas del pueblo. En otros países como Noruega se denomina Premiärlaxen (primer salmón) y en Estados Unidos se llama The Supernatural one (El primer superviviente). Posteriormente, vinieron las subastas de los primeros salmones pescados en los ríos asturianos, cuyos destinatarios siempre eran restaurantes famosos de Madrid y Asturias que se los llevaban por una importante cantidad de dinero subastados en Salas y Cangas de Onís.
La tragedia que se nos avecina, es que debido a exceso de consumo y contaminación de las aguas, cada vez existen menos salmones, lo que provocará sin falta es una veda temporal de pesca para repoblar los ríos y poder volver a degustar tan extraordinario pez.
No debemos de consumir grandes cantidades de un pez, el cual presenta en estos momentos grandes cantidades de mercurio debido a la calidad de sus aguas y alimentos. El Salmón salvaje es un pez carnívoro y oportunista que se alimenta en el océano de una dieta rica en crustáceos, plancton, y peces más pequeños. Esta dieta abundante en carotenoides es la responsable de su intenso color rojo anaranjado y su alto contenido en nutrientes.
Esperemos que nuestros actuales empresarios y nuestros descendientes sepan valorar tal riqueza de nuestros ríos y procedan la aplicación de normas y leyes capaces de evitar su desaparición por un exceso de consumo y falta de calidad de su habitad.
Saludos
Jose Miguel Sánchez del Río González-Anleo

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