La noche de Fallas y San Juan tienen diferente significado pero un mismo elemento en común, el fuego. La palabra Falla deriva del latín fácula que significa, antorcha, y que se utilizaba antiguamente como una fuente portátil del fuego.Actualmente, en dicha noche también llamada fiesta josefina o fiesta de San Josep, se celebran importantes y variados acontecimientos tradicionales de la Comunidad Valenciana, pero lo más destacable son los variados ninots y construcciones artísticas de materiales combustibles que componen cada falla, y cuyo sentido actual completamente satírico sobre los temas de actualidad la convierten en una noche de gran interés para los que por allí acuden a visitar tan importante evento.
Ya no les queda mucho tiempo para ver plasmados y resaltados en unas figuras de cartón piedra todas las causas y razones en las cuales diversos personajes de la sociedad son retratados según las características y actos que hayan cometido a los largo de éstos últimos meses, es por eso, la ansiedad de algunos para que todo ocurra en el mínimo espacio de tiempo.
Al igual que en el día de Pascua, siempre hay uno que tiene la oportunidad de salvarse de la quema, pero en este caso creo que impera la calidad artística del diseñador y no el sentido de la propia imagen. Si la comparamos con la noche de la foguera de San Xoán como decimos en Asturias, poco tiene que ver, pues allí celebramos el solsticio de verano que es la noche más larga del año, y el fuego es alimentado por muebles y trastos viejos que ya no sirven para nada, pero su combustión aviva el fuego y purifica el ambiente de todo aquello que nos estorba.
El fuego, cuyo protagonismo es la manifestación visual de la combustión, siempre ha fascinado a toda la humanidad durante siglos hasta que fuimos capaces de dominarlo, y aún así, siempre que se produce nos quedamos estáticos mirándolo fijamente ensimismados y emitiendo sonidos de admiración como si de un milagro se tratase.
A pesar de la atracción, y de ser el fuego implacable con los materiales combustibles, es una lástima que no sea capaz de destruir la realidad y el significado de todo aquello que los artistas valencianos intentan representar cada año en sus insuperables figuras, como son los signos de la crisis, corrupción, prevaricación, violencia de género, ladrones, protagonismo de televisión basura, charlatanes y toda una gama variopinta de personajes que se merecen como mucho ser expuestos durante unas horas y ser transformados en cenizas para purificar un poco más nuestro ambiente. Valencianos todos, seguir con vuestra tradición para que algún día, el reflejo de muchos sea la admiración de unos pocos.
Dentro de tres días la noche encantada destacada en el Ayuntamiento de Corvera, será la oportunidad de introducir en la foguera de San Xoán papeletas escritas de todo aquello que nos está haciendo daño, y como en las elecciones andaluzas pero al contrario, las papeletas serán infinitas y sus cenizas subirán al cielo suplicando por un Principado lleno de problemas, miserias y una dimisión de un Presidente que como un pedigüeño se desplaza a Madrid a intentar recoger las migajas que como a un gorrión nos concede este nefasto Gobierno.
Saludos.
Miguel Sánchez del Río González-Anleo
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